Pfizer no se hará responsable por efectos adversos de su vacuna en Brasil ni por presión de Bolsonaro


El presidente Bolsonaro criticó la postura de Pfizer de no asumir la responsabilidad en posibles efectos secundarios derivados de su fármaco.

“Si te conviertes en un caimán, es tu problema. Si te conviertes en superhombre, si le nace barba a una mujer o un hombre empieza a hablar fino, no tienen nada que ver”, ironizó el jefe de Estado luego de leer las condiciones de la farmacéutica para adquirir sus dosis.

La farmacéutica Pfizer quiere que el Gobierno brasileño sea responsable de posibles demandas sobre los efectos adversos del fármaco.

Los representantes de Pfizer, informaron a los senadores brasileños que el laboratorio no aceptará las condiciones impuestas por el presidente Jair Bolsonaro, para comercializar sus vacunas contra el covid-19 en el país suramericano.

El presidente de la cámara alta, Rodrigo Pacheco, y con el senador Randolfe Rodrigues, sostuvieron una reunión con los ejecutivos de la farmacéutica estadounidense donde fueron informados de que Pfizer no podrá hacerse responsable de posibles demandas judiciales por efectos adversos que podría ocasionar su fármaco.

Pfizer ha planteado que cualquier disputa con el Gobierno brasileño sea resuelta en una Cámara de Arbitraje de Nueva York, EE.UU.

El 6 de febrero, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil informó que Pfizer había solicitado el registro definitivo de su vacuna contra el covid-19 para poder comercializar y distribuir el fármaco en Brasil.

Pese a dicho pedido, las negociaciones para su adquisición se han paralizado por la negativa del Gobierno de Bolsonaro de aceptar los términos impuestos por la farmacéutica para la comercialización de la vacuna.

El Ministerio de Salud de Brasil acusó que las negociaciones se encontraban estancadas “por falta de flexibilidad de las empresas” y el secretario ejecutivo del Ministerio de Salud, Elcio Franco, explicó que tanto Pfizer como Janssen “hacen demandas que dañan los intereses brasileños”.

“Los dos laboratorios que fabrican los inmunizadores, piden a Brasil, por ejemplo, garantías de pago y se protegen de los efectos graves que puedan causar las vacunas”, señaló Franco en el comunicado de prensa.

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