Más niños mueren a causa de Covid 19 en Brasil


La pandemia esta en su punto máximo en el gigante sudamericano y a pesar de la abundante evidencia de que la covid-19 rara vez mata a niños pequeños, en Brasil han fallecido más de 800 menores por esa enfermedad, según cifras oficiales.

Los niños pueden desarrollar el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS, por su sigla en inglés) de no tratar oportunamente una infección por Covid 19.

Se trata de una respuesta inmune extrema al virus que puede causar inflamación severa de órganos vitales.

Los expertos dicen que el síndrome, que afecta a los niños hasta seis semanas después de que se infectan con el coronavirus, es un fenómeno raro.

La reconocida epidemióloga de la Universidad de Sao Paulo Fatima Marinho dice que, durante la pandemia, está viendo más casos de PIMS que nunca antes.

Inclusive se presenta en niños que no tienen ningún factor de riesgo.

Aunque una situación de PIMS no se puede prevenir, el tratamiento es mucho más exitoso si la condición se diagnostica y se trata temprano.

Existe la idea errónea de que los niños corren cero riesgo de un contagio de coronavirus, según Fatima Marinho, pero según su investigación, un número sorprendentemente alto de niños y bebés fueron afectados por la enfermedad.

Entre febrero de 2020 y el 15 de marzo de 2021, la covid-19 mató al menos a 852 niños de Brasil, de los cuales 518 eran bebés menores de un año, según cifras del Ministerio de Salud de ese país.

Pero debido al subregistro causado por falta de pruebas, la cifra se reduce y el numero real de niños fallecidos a causa del Covid 19 podrían ser el doble.

El exceso de muertes por síndrome respiratorio agudo durante la pandemia es al menos 10 veces más muertes que en años anteriores.

Los expertos señalan que la gran cantidad de contagios en Brasil, el segundo mas afectado en el mundo, elevó la probabilidad de que bebés y niños se vean afectados.

A eso se suma el desabastecimiento del sistema de salud y la escasez del suministro de oxígeno y de medicamentos básicos, además en las unidades de cuidados intensivos de todo el país simplemente no hay más camas.

A pesar de este panorama, el presidente Jair Bolsonaro todavía se opone a los encierros estrictos y ahora un nuevo repunte de contagios está siendo impulsada por la variante llamada P.1, considerada más contagiosa y posiblemente surgida en el norte de Brasil.

En marzo murió el doble de personas que en cualquier otro mes de la pandemia y la tendencia al alza continúa.

Otro problema con el diagnostico oportuno en niños es la falta de exámenes por lo que se llega a detectar la enfermedad cuando ya están gravemente afectados.

Otro factor que dificulta el diagnostico en menores son los síntomas de los niños que padecen covid-19, ya que la enfermedad tiende a presentarse de manera diferente en las personas más jóvenes.

“Un niño tiene mucha más diarrea, mucho más dolor abdominal y dolor en el pecho que el visto en un cuadro clásico de covid-19. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, cuando el menor llega al hospital está en una condición grave y puede complicarse y morir”, señala Marinho.

Aunque todo esto también se trata de pobreza y acceso a la atención médica.

“Los más vulnerables son los niños afrodescendientes y los menores de familias muy pobres, ya que tienen más dificultades para acceder al auxilio. Estos son los niños con mayor riesgo de muerte”, indica.

Las condiciones de vivienda hacinadas hacen que sea imposible distanciarse socialmente cuando se infectan, y las comunidades más pobres no tienen acceso a una unidad de cuidados intensivos local.

Estos niños también corren riesgo de desnutrición, lo que es “terrible para la respuesta inmunológica”, afirma Marinho.

“Pasamos de 7 millones a 21 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza en un año. Así que la gente también pasa hambre. Todo esto tiene un impacto en la mortalidad”, indicó.

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